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Qi Energía o Fuerza Vital

  

Qi (CHI), es el elemento fundamental del universo, la mayoría de las culturas antiguas tienen el concepto de esa «Fuerza Vital» que tiene presencia en todo el universo, se encuentra en el agua, en el aire, en la tierra, en las plantas, en los animales y en los seres humanos, confiere vida a todo cuanto existe.

El Qi es una sustancia invisible en constante movimiento y constituye la fuerza motriz en el cuerpo humano; todas las actividades vitales dependen de la producción y las variaciones del Qi, que se subdivide en Qi Innato o Prenatal y el Qi Adquirido o Postnatal.

El Qi Prenatal que es el que se recibe de la madre y el padre al momento de la concepción, y se almacena en la región pélvica. Constituye la energía inicial de las actividades vitales. El Qi Postnatal es el que se adquiere por medio de la respiración, estos dos Qi son transportados y transformados por el bazo y el estómago, ascienden a los pulmones para formar el Qi Maestro que se evapora desde los pulmones para ser dispersado por todo el cuerpo por medio del sistema circulatorio.

La complementarierdad del Qi Prenatal y el Postnatal garantiza el buen funcionamiento en la energía del cuerpo. En función de la diseminación del Qi Maestro en el organismo se forma el Qi Defensivo que se encuentra a nivel de la piel, rige la apertura y cierre de los poros y actúa como barrera defensiva contra las energías extremas del medio ambiente y el Qi Nutritivo que se encuentra en la sangre, procede de las transformaciones químicas de los nutrientes y su función es la de estimular la circulación sanguínea.

El Qi Prenatal es uno de los Tres Tesoros que regala la naturaleza al ser humano al momento de nacer, representa una reserva de energía y requiere ser mantenido, completado y equilibrado por medio del Qi Postnatal, es decir, gracias al Qi Maestro, al Defensivo y al Nutritivo.

Cuando el Qi Adquirido es insuficiente, se complementa de esa reserva de energía o Qi Prenatal lo cual disminuye la esperanza de vida. 

De aquí la importancia que la tradición Taoísta da al cultivo del Qi.

El sistema de salud Taoista propone, para tener Salud y Longevidad, diferentes métodos entre ellos los ejercicios terapéuticos como son los del Qigong y el Tai Chi, el equilibrio a través de los alimentos, la meditación y la regulación de la energía sexual entre otros.

  

Teoría del Ying y el Yang

  

La Teoría del Yin y el Yang surge de la necesidad de expresar de alguna manera los diferentes fenómenos expresados en la Naturaleza , basada en la Filosofía Taoísta , de donde emergen el Pensamiento Tradicional Chino, los conceptos de la Medicina Tradicional , las Artes Marciales, las Artes Meditativas, etc.

El significado original del ideograma chino que representa el “Yin” es el de “La ladera oscura de la montaña”. Representa la oscuridad y la pasividad, y se asocia con las cualidades de receptividad, flexibilidad, blandura y contracción. Se mueve hacia abajo y hacia adentro, y sus símbolos principales son la Mujer, el Agua y la Tierra.

El ideograma “Yang” significa “El lado soleado de la montaña”. Representa la luz y la actividad, se asocia con la resistencia, la dureza y la expansión, 

se mueve naturalmente hacia arriba y hacia fuera, y sus símbolos son el Hombre, el Fuego y el Cielo.

El Yin y el Yang son los nombres otorgados a los dos aspectos a través de los cuales se manifiesta la Naturaleza.

Así, el símbolo del Yin y el Yang representa la Ley de la Eterna Transformación, Yin y Yang son dos opuestos que juntos forman la Unidad. 

Uno depende del otro y cuando un fenómeno alcanza su máxima expresión, 

se transforma en su opuesto.

Veamos ahora cada parte del símbolo:

El círculo exterior el símbolo representa el Tao, el Tao es la fuerza primigenia que produce todos los fenómeno del universo; es invisible, omnipresente, impregna al mundo con el hálito de vida, todo lo que existe se encuentra dentro del Tao, el Tao todo lo abarca, es el origen del cielo y la tierra, el Tao es universal.

La Naturaleza se manifiesta a sí misma mediante dos aspectos o polaridades a los que se les denominó Yin-el lado negro- y Yang-el lado blanco.

El punto blanco dentro del campo negro y el punto negro dentro del campo blanco significa que la esencia de uno contiene en su núcleo la esencia del opuesto, por lo que se puede concluir que nada es absoluto, no existen totalmente el Yin ni el Yang, nada es absolutamente blanco ni negro, masculino o femenino, activo o pasivo.

Cabe destacar que la línea central que define cada una de las partes por su forma serpenteante da la apariencia de que los opuestos se entrelazan, de que son complementarios, en cambio, si la línea fuese recta la apariencia sería de separación.

Hay que considerar un punto muy importante, aquí no hay moralidad, es decir, puesto que estamos hablando de manifestaciones de energía, no existe bueno o malo, la energía se entiende por polaridad, ya sea positiva o negativa, aclaramos esto por la tendencia occidental de relacionar positivo con “bueno» y negativo con “malo».

El símbolo del Yin y Yang muestra una forma y una manera donde las cosas se transforman, se trata en realidad de una descripción, expresa que los opuestos se atraen, se condicionan mutuamente y cada cosa o fenómeno se convierte tarde o temprano en su opuesto.

Todo lo que existe puede ser visto a través de los conceptos anteriores, así, tenemos que cada cosa tiene un opuesto complementario, cada Yin tiene un Yang, para hacer más accesible este conocimiento veamos la siguiente tabla de correspondencias:

Existen Cinco Leyes que determinan el funcionamiento del Gran Principio del Yin y el Yang:

1. Todos los acontecimientos y fenómenos tienen dos aspectos opuestos y complementarios llamados Yin y Yang.

2. El Yin y el Yang se dan origen mutuamente el uno al otro. 

Sus actividades son relativas y complementarias.

3. Cada sistema Yin/Yang esta compuesto de subsistemas y esta contenido en supersistemas Yin/Yang.

4. El Yin y el Yang se equilibran y regulan de un modo natural el uno al otro. 

Su equilibrio determina el equilibrio, la estabilidad y viabilidad de todo el sistema.

5. El Yin y el Yang son transmutables y se transforman mutuamente el uno en el otro. Sus transformaciones dan origen a toda creación, desarrollo, cambio y decadencia.

Ahora bien, si observamos todo lo anterior podemos darnos cuenta de su aplicación en la vida diaria y nos ayuda a comprender y dar más sentido a la práctica de nuestras disciplinas.

Ejemplo: En la Tabla de Asociaciones-Macrocosmos- podemos observar algunos aspectos como Dirección y Posición, esto es perfectamente aplicable al desarrollo de las formas en la práctica tanto del Qigong, como en el Tai Chi: Movimientos hacia adentro o hacia abajo corresponden al Yin y trabajan la energía de los órganos Yin del cuerpo; por el contrario, los movimientos hacia arriba y hacia fuera corresponden al Yang y afectan a los órganos Yang, de esta manera, el fundamento filosófico sustenta la práctica.

En la medida que nos vamos adentrando en la práctica de la disciplina logramos poner en equilibrio y armonía el flujo de nuestra energía (microcosmos) con la energía universal (macrocosmos) esto establece las bases para mejorar la salud, prevenir la enfermedad y alcanzar la longevidad según los preceptos de la Medicina Tradicional China.

Teoría de los Cinco Elementos

  

La Teoría de Los Cinco Elementos explica a profundidad las relaciones cosmológicas del hombre y el universo.

Los Cinco Elementos son fuerzas activas que se representan por medio de símbolos, estas cinco fuerzas cósmicas primordiales actúan según relaciones determinadas, basadas en sus características relativas.


Los Cinco Elementos son: Madera, Fuego, Tierra, Metal y Agua.


El comportamiento de los Cinco Elementos se debe a dos ciclos, 

el Ciclo de Generación y el ciclo de control.

Los Cinco Elementos y sus Asociaciones:

Podemos observar la importancia de la relación entre los ciclos de Generación y Control y las Asociaciones de los Cinco Elementos como herramientas para aprender a conocer nuestros estados de salud físicos, emocionales y mentales y detectar los posibles desequilibrios, por ejemplo, si una persona tiene problemas con los huesos, muy probablemente la causa se encuentre en un desequilibrio de elemento Agua, este elemento puede ser equilibrado con alimento de sabor salado. 

Visión China sobre los Órganos

  

Según los principios de la Medicina Tradicional China, como observamos en la Teoría de los Cinco Elementos, a cada elemento se le adjudican dos órganos: uno Yin y otro Yang, cada uno de estos órganos tiene una función física, anímica y espiritual. El espíritu y el alma no habitan únicamente en el cerebro, sino en cada célula del cuerpo y aún en el campo vibratorio. Los órganos se comprenden como una unidad de función físico-alma-espíritu, donde cada órgano participa en la formación del conjunto del hombre. 

En ese sentido, veamos ahora la función de cada órgano:

Al elemento Madera se le adjunta el Hígado, representa éste la energía Yin de la Madera: “nos da la capacidad de planear la vida y de considerarla tanto en el sentido físico como en el espiritual”, representa la fuerza imaginativa y creativa que estimula el crecimiento. El Hígado es el inventor y descubridor, 

él ve las relaciones y el sentido de la vida, desarrolla la visión y el plan.

Al Hígado se le considera la residencia del Alma, o la casa de Hun.

Si la energía del hígado está en equilibrio, tendremos la capacidad de darnos cuenta que la naturaleza representa un plan inmenso, donde todo está relacionado, cada cosa tiene su sitio y juega su papel, así mismo, crecemos hacia el interior, nos sentimos unidos, nos alineamos y entrelazamos con él mundo externo. Crecemos en unión con el medio ambiente y no en contra o a costa de él.

El órgano Yang de la Madera es la Vesícula Biliar, ella representa la energía Yang del elemento: nos da la capacidad de “tomar decisiones y de afirmarnos con nuestras necesidades en el mundo exterior”. Para poder realizar un plan hay que dar pasos hacia la realización, hemos de “salir de nosotros” y tomar lo que necesitamos para vivir.


Al elemento Fuego se adjunta el Corazón, que representa la energía Yin del elemento: sus funciones son “la claridad de pensamiento y de la expresión verbal, la responsabilidad y la capacidad de entusiasmo ante los proyectos y retos en nuestra vida”.

El corazón se considera el centro de la conciencia, de sentir, y del pensar. 

En el Corazón manda el Shen, el “Espíritu del Fuego”. Cuando decimos que alguien tiene “chispa o espíritu” reflejamos el significado de este signo.

El Shen tiene dos residencias: la inferior esta en el Corazón, donde se encarga de “equilibrar los sentimientos y favorecer una manera de hablar sincera”. 

La residencia superior del Shen está en el entrecejo, llamado Yin Tan desde el cual, provoca “claridad de pensamientos y conciencia en el modo de vivir”. 

Una persona cuyo Shen esta lleno de fuerza y salud, se refleja en el brillo y la luz de sus ojos.

El órgano Yang del elemento Fuego es el Intestino delgado, 

físicamente su función es la de la asimilación de los alimentos en el proceso de la digestión, del mismo modo es responsable a nivel espiritual de la “asimilación de las ideas”. Una persona que tiene la capacidad de asimilar se reconoce por una sonrisa sutil y silenciosa en los ojos y alrededor de los labios.


Al elemento Tierra se le adjuntan los órganos Yin Bazo y Páncreas. 

Sus cualidades son el “pensamiento lógico y el intelecto racional”, la capacidad de emitir crítica, de reflexionar, la buena memoria, además de la preocupación, el hurgar en tiempos pasados y el vivir de los recuerdos. En el campo espiritual se expresa en recoger, elaborar, seleccionar alimento espiritual y acumular conocimiento que nos da la seguridad de poder superar situaciones difíciles en nuestra vida y de sobrevivir.

El Estómago representa el órgano Yang del elemento Tierra, éste recibe el alimento, nos da el sentido de supervivencia, así, a nivel anímico, puede considerarse la seguridad de sentirse «con los pies en la tierra».


Continuamos ahora con el elemento Metal , cuyo órgano Yin es el Pulmón que recibe la fuerza vital Chi del cielo y el órgano Yang es el Intestino Grueso que es el expulsor de los residuos. Aquí se describen dos funciones básicas en la naturaleza: recoger y soltar, que representan las formas básicas de intercambio energético con el entorno.

La capacidad de recoger y expulsar forma la base de la salud física y mental y sirve para desarrollar sanamente nuestra relación con el entorno.

Si la capacidad de recoger no esta correctamente desarrollada, sufre el organismo de insuficiencia y separación. Si la capacidad de soltar o expulsar no esta desarrollada, se encuentra el organismo constreñido y estancado.

Un desequilibrio en estos órganos crea la preocupación por el futuro personal o el futuro de la humanidad en general, así mismo se reconoce por un sentimiento negativo hacia la vida y una falta de esperanza crónica. En equilibrio, la energía de Pulmón e Intestino grueso da confianza en la vida, optimismo y una valoración positiva del futuro.

El tejido relacionado con el elemento Metal es la piel, que es un órgano importante en la expulsión y la respiración. A través de la piel estamos continuamente en contacto con nuestro entorno, mostramos a otros seres nuestra postura dejándonos tocar o impidiendo que nos toquen y disfrutamos con nuestra piel de la frescura del agua y el viento, del calor del sol, de las texturas, etc.

Puede resultar un tanto contradictorio que los procesos de Pulmón de recibir la energía a través de nuestra respiración y del proceso del Intestino grueso de soltar y expulsar, se encuentren enmarcados bajo la influencia del elemento Metal, pero se reconoce en todas las tradiciones antiguas la importancia de la respiración como un mecanismo para la unión del consciente y el inconsciente, para lograr un desarrollo de la conciencia; por otra parte el sentimiento de la tristeza, que normalmente se refleja en el Otoño, cuando debemos dejar ciertas cosas que hemos llegado a querer, desprenderse siempre cuesta, pero solo si soltamos aquello que ya paso, se puede cerrar el círculo, solo si dejamos ir el pasado podremos crear el espacio para que surja algo nuevo.


Por último tenemos los órganos del elemento Agua, el Riñón es el órgano Yin, es el guardián de la energía original o ancestral, que es la cualidad y cantidad de las diversas energías que se heredan de los padres y de la larga sucesión de nuestros antepasados.

Además de guardar la energía ancestral, el Riñón almacena varias energías que llegan a nuestro organismo por la asimilación de los alimentos y los procesos vitales. Una de las funciones principales del riñón es la continua limpieza del organismo.

La vida se originó en el agua salada de los mares y el hombre mantiene todavía en el interior de su cuerpo un ambiente acuático de mar casi sin modificar. La composición de sales y minerales determinan la arquitectura ósea, es por eso que el elemento Agua rige la Médula ósea y los Huesos.

En la tradición china se diferencia entre Riñón-Yin o Riñón Agua y el Riñón-Yang o Riñón Fuego. El Riñón- Agua filtra la sangre y produce la orina, el Riñón-Fuego forma el sistema de las glándulas endocrinas: las glándulas suprarrenales, las glándulas genitales, la glándula tiroides y la hipófisis.

El concepto de Riñón-Agua y Riñón Fuego indica el espíritu del elemento Agua: El Tchen, cuyas funciones son el sentido de la supervivencia, la voluntad y la libido. El Tchen representa la fuerza vital de un hombre ante la vida. Se puede desarrollar completamente si el organismo interior se encuentra fluido, fresco y limpio, y si hay una buena relación entre las hormonas y los procesos metabólicos, que permite desarrollar una fuerza rebosante y de vitalidad.

El equilibrio del elemento Agua depende de la relación del Riñón-Agua y el Riñón-Fuego. Se puede llegar a una falta de vitalidad y ganas de vivir por un estado de desequilibrio en Riñón-Fuego o por un exceso de energía en Riñón-Agua.

Resultaría casi imposible abarcar en toda su extensión este fascinante tema en este espacio, pero invitamos al estudiante y practicante de Qigong y Tai Chi a profundizar en este conocimiento, por nuestra parte, hemos querido puntualizar la importancia del equilibrio energético y su repercusión en los planos físico, emocional, mental y espiritual, en todos los sentidos, en toda nuestra vida; de este equilibrio depende nuestra salud y longevidad, de un equilibrio que logramos entre otras cosas, a través de la práctica constante y honesta de nuestras disciplinas.


Lao Tse

  

Pocas historias resultan tan misteriosas como la vida de Lao Tsé, llamado el Anciano Maestro

Vida y leyenda se entretejen alrededor de este místico filósofo, 

se dice que las huellas del Maestro quedan en el testimonio de sus discípulos, más la única referencia histórica que se tiene de él proviene de la biografía de Confucio, cuando tiene un celebre encuentro con el Anciano Maestro y así queda asentada la existencia de Lao Tsé.

Nace Lao Tsé alrededor del año 604 a.C. en el Estado de Chow, en el sur de China y nada se sabe de él hasta el año 517 a.C. cuando se desempeñaba como guarda archivos-sacerdote del Estado de Chow, año en que tuvo su celebre encuentro con Confucio, años después, con la decadencia de la dinastía de los Chow, marcha hacia el sur y de ahí no se vuelve a saber más de él.

Fue a su paso por la frontera sur que un guardia pide al Maestro escribir sus enseñanzas y tiempo después Lao Tsé entrega a Yin-Hi un manuscrito formado por cinco mil caracteres chinos llamado Tao Te King.

Existe en torno a Lao Tsé una hermosa leyenda… «Un día, una anciana doncella de 171 años se sentó a reposar bajo la sombra de un ciruelo y contempló el Sol que lucía en el cenit. El Espíritu de Sol adquirió entonces la forma de un huevo de cinco colores, que después se hizo más pequeño, hasta alcanzar el tamaño de una perla, saltando del disco solar a la boca de la doncella que la tragó. Inmediatamente después, un orificio se abrió de su costado izquierdo, y a través de él, la virgen se alivió de un embarazo de setenta y dos años, dando a luz a Lao Tsé.

Lao Tsé nació anciano, con el cabello cano y el rostro lleno de arrugas…cuando nació, avanzó hacia el tronco del árbol y dijo a su madre: -¡De este árbol tomaré mi nombre! se le llamó Li-Ar que significa Orejas de Ciruelo

Se presentó ante la gente y demostró ante todos su Sabiduría, sin que nadie supiera de donde le venía aquel conocimiento trascendente

Por esto y por su aire grave y la Sabiduría que contenían sus palabras empezó a ser llamado Lao Tsé, es decir, el Anciano Maestro».


Tao Te King

  

Libro de ochenta y un poemas escrito por Lao Tsé, compuesto en cinco mil ideogramas chinos, motivo de profundo estudio y meditación, 

junto con la Biblia, el Tao Te King ha sido el libro más traducido y leído por la humanidad, considerado como uno de los libros más bellos que jamás se haya escrito. He aquí una hermosa y antigua versión…


Tao que puede expresarse no es el Tao eterno. El Tao que puede nombrarse no es el Tao eterno. Sin nombre, es el origen del Cielo y de la Tierra. Con nombre, es la Madre de Todas las Cosas. Los dos Tao son uno mismo. Se diferencian solo en el Nombre. En su Unidad constituyen el Misterio de los Misterios y la fuente de donde surgen Todas las Cosas.


El Tao eterno no tiene Nombre. Cuando comienza a Ser es cuando surgen todos los Nombres. Los Nombres llegan también a Ser y pueden llegar a saber donde hay que hacer alto. Cuando se sabe donde hay que hacer alto se está a salvo. Por eso, Tao en el mundo puede ser comparado con los ríos que corren hacia el mar, que saben donde hay que hacer alto.
Retorno, es el movimiento del Tao. Desenvolvimiento, es la consecuencia del Tao. Todas las Cosas nacen en el Ser. El Ser nace en el No-Ser.
Hay algo misterioso y solitario que fue antes que el Cielo y la Tierra. Es Inmutable e Inaprensible. Es la Unidad y el Vacío. Recorre un Círculo eternamente y es Inagotable, por lo que se le puede llamar «La Madre de Todas las Cosas». Yo no se su Nombre, pero hago un esfuerzo y le llamo Tao.
El Tao es un Vacío insondable y esta en movimiento incesante que jamás se agota. El Tao es la fuente de donde brotan Todas las Cosas y su apariencia es como el agua tranquila de un lago. Es silencioso y no siendo conocida su existencia, permanece, sin embargo, como la Realidad Una. Yo no se si es hijo de alguien, ni si tuvo alguna vez origen, pero sé que fue antes que el Cielo y la Tierra.
El Tao es ilimitado y no hay nada que esté exento de Él en cualquiera de sus partes. Todas las Cosas le deben su existencia y una vez consumada la obra no se considera poseedor de nada. Viste y cubre a todos los seres y no se manifiesta como su señor. Como no posee nada, se le puede llamar Pequeño. Como dependen de Él todas las cosas, aunque no le reconozcan como su dueño, se le puede llamar Grande.
Si quiero atribuir alguna cualidad al Tao, le llamo Grande. Grande, esto es, que Progresa. Que Progresa, esto es, que llega lejos. Que llega lejos, esto es, que Retorna. Cuatro grandes hay en el mundo, de los cuales uno es el Sabio. El Tao es Grande. El Cielo es Grande. La Tierra es Grande. Y el Sabio también es Grande. El Sabio se rige por la Ley de la Tierra. La Tierra se rige por la Ley del Cielo. El Cielo se rige por la Ley del Tao. El Tao se rige por sí mismo.
El Tao engendra el Uno. El Uno engendra el Dos. El Dos engendra el Tres. El Tres engendra todas las Cosas. Todas las cosas se apoyan en el Yin y las circunda el Yang. Un hálito de vida les infunde la Armonía.
Se le mira y no se le puede ver, su Nombre es I. Se escucha y no le puede oír, su Nombre es Hi. Se coge pero no se puede tocar, su Nombre es Wei. Tres seres que son incognoscibles pero de su unión surge la Unidad. No existe en ella ni más luminoso, ni más oscuro. No puede ser Nombrada. Está en movimiento incesante y Retorna a su origen. Es la Forma sin Forma, la Imagen sin Imagen, lo Incomprensible. Yendo a su encuentro no se ve su rostro. Siguiéndola, no se ve su espalda. El que posee el sentido del Tao y se mantiene constantemente en Él para dominar su imperfección presente, podrá conocer el antiguo principio de todas las Cosas. Esto es, el hilo inacabable sobre el que se mueve el Tao.
He aquí los que en otro tiempo alcanzaron la Unidad: El Cielo alcanzó la Unidad y se purificó. La Tierra alcanzó la Unidad y se afirmó. Los dioses alcanzaron la Unidad y se hicieron poderosos. El Vacío alcanzó la Unidad y tuvo plenitud. Todas las Cosas alcanzaron la Unidad y se reprodujeron. Los poseedores del Tao alcanzaron la Unidad y se hicieron el ejemplo del mundo. Todo esto es lo que produce la Unidad. Sin pureza los Cielos pueden temblar. Sin firmeza la Tierra puede quebrarse. Sin poder, los dioses pueden sucumbir. Sin estar pleno, el Vacío puede derrumbarse. Sin reproducirse, todas las Cosas pueden agotarse. Sin poseer el Tao, los Sabios pueden envilecerse. Por lo tanto, todas las Cosas dependen de lo demás para mantenerse sólidas. Por eso se dice: «Si desarmas las partes de un carruaje, no habrá carruaje».
La Vida es emanación del Tao. Y el contenido de la Vida sigue siendo la inspiración del Tao. El Tao es en su origen el Vacío. Una confusión inaccesible al pensamiento humano. En el Vacío está el Germen de todos los Seres y todas las Cosas. Y este Germen es la suprema Verdad. En esta Verdad es en lo único que puede confiarse, pues desde los tiempos remotos está en ella el Nombre de todo lo que ha sido y será. Y los Nombres ahí subsisten. Por eso, al Germen podemos llamarle «El Padre de todas las Cosas».
El espíritu del Valle nunca muere. El espíritu del Valle es la mitad sombría, y su Puerta la Raíz del Cielo y de la Tierra, que sin cesar e ininterrumpidamente actúa sin fatiga. Ayúdale y te servirá fielmente.
El espacio entre el Cielo y la Tierra es como una flauta: está vacío y mantiene su oquedad. Y, no obstante, su contenido es inagotable.
Es solo en el Vacío donde se halla lo verdaderamente esencial. Es el Vacío que hay entre los radios de una rueda lo que hace que la rueda pueda utilizarse. Es el Vacío en el interior de las vasijas lo que hace que las vasijas puedan utilizarse. Es el Vacío que hay entre las paredes de una habitación lo que hace que la habitación pueda utilizarse. Por eso, el Ser es de utilidad, pero es el No-Ser lo que hace que el Ser.
El Tao no lucha y, sin embargo vence bien. No habla y, sin embargo, responde siempre con la respuesta exacta. No llama y, sin embargo, todo llega por sí solo. Posee la calma y, sin embargo, realiza bien las cosas. La red del Cielo es de malla amplia, pero no pierde nada.
Cuando un Sabio oye hablar del Tao lo entiende y obra según el Tao. Cuando un hombre medio oye hablar del Tao lo entiende en parte y en parte duda. Cuando un hombre vulgar oye hablar del Tao se ríe de Él a carcajadas. Y si no se ríe a carcajadas es que no se le ha hablado del verdadero Tao.
Los Sabios antiguos dijeron que en el Tao la Luz es Tinieblas, La Sabiduría parece necedad y progresar es Retornar. ¡Verdaderamente, el Tao es una confusa maraña! Para alcanzar el Tao, la Virtud más elevada es solamente un vacío. La Virtud más vasta es insuficiente. La Virtud más sólida es vacilante e inestable. ¡OH, gran cuadrado sin ángulos! ¡OH, gran vaso jamás lleno! ¡OH, gran voz del Silencio! ¡OH, gran imagen sin Forma! ¡El Tao oculto, que no tiene Nombre, es el único Perfecto!
Los Sabios antiguos poseían una sabiduría sutil y un entendimiento profundo. Tan profundo, que era difícil entenderlos. Y porque era difícil entenderlos debe describirseles de la siguiente forma: Cautelosos, cual si atravesaran un río helado. Prudentes, como si temieran peligros de todos lados. Indiferentes, como un extraño. Débiles, como el hielo que comienza a fundirse. Puros, como un trozo de madera a punto de ser esculpido. Adaptables, como el agua. Vacíos, como un valle.
A venir, llamamos Vida. A marchar, llamamos Muerte. Hay pocos que entienden la Vida y pocos que entienden la Muerte. Y pocos que mientras viven se acuerdan de la muerte. La razón de esto es que los hombres quieren, ante todo, acrecentar su Vida. Por eso desconocen el secreto de la Vida y de la Muerte. He oído decir que el que conoce el secreto de la Vida y de la Muerte , camina sobre la tierra sin temor al rinoceronte ni al tigre; avanza por en medio de un ejercito sin huir ante las corazas ni las armas. El rinoceronte no encuentra dónde hincar su cuerno. El tigre no encuentra dónde clavar sus garras. El arma no encuentra dónde hundir su corte. Porque ninguna de estas cosas encuentra sitio alguno para la Muerte.
Todos los hombres se afanan por encontrar la felicidad. Caminan a su propio sacrificio como si asistieran a un banquete. Y llenos de orgullo, viven inconscientemente como si estuvieran en los jardines de una terraza en primavera. Sólo yo permanezco en quietud y no tengo deseos que expresar. Soy como un niño que aún no conoce la sonrisa y vivo libre como una persona sin familia ni hogar. Todos los hombres poseen mil cosas superfluas. En cambio, a mi éstas no me interesan. ¡Tengo el corazón de un loco! ¡Tan revuelto y tan confuso! Los demás tienen el aire de seres inteligentes que todo lo han aclarado. Yo vivo, en cambio, en la ignorancia. Todos los hombres confían más o menos en sí mismos. Yo voy arrastrado por las olas sin tener un punto en el que sujetarme. Todos los hombres tienen un propósito. Sólo yo no busco nada y, aparentemente, no tengo objetivo en la vida. Sólo yo soy distinto de los hombres. Sin embargo, es mucho esto de que me alimento con el Tao.
Mis palabras son muy fáciles de comprender y muy fáciles de ejecutar. Pero pocos las comprenden y pocos las ejecutan. Mis palabras se basan en un Principio eterno. Los hechos de los hombres solo tienen una Causa. Como no se comprende mi Principio, no se me comprende a mí. Precisamente porque tan difícil se me comprende, en esto consiste mi importancia. «El Sabio camina con pobres vestiduras, pero en el pecho oculta una joya preciosa».
Todo el mundo dice que mi Tao es grande, pero por decirlo así, inútil. Precisamente por ser grande es, por decirlo así, inútil. Porque si fuera útil hace tiempo que se hubiera vuelto pequeño.
Cuando el hombre conoce lo bello conoce también lo no bello. Cuando el hombre conoce lo bueno conoce también lo no bueno. Porque lo pesado y lo ligero, lo largo y lo corto, lo alto y lo bajo, el silencio y el sonido, el antes y el después, el Ser y el No-Ser, se engendran uno a otro.
El Tao es como el tensador del arco: Aplasta lo elevado. Realza lo bajo: Disminuye lo excesivo. Aumenta lo escaso. Por eso el Sabio: Realiza, pero no posee. Actúa, pero no pide recompensa. Y porque no pide recompensa es siempre recompensado.
Los seres son engendrados por el Tao, nutridos por la Vida, formados por el ambiente y perfeccionados por las influencias. Por eso todos los seres honran el Tao y estiman la Vida. El Tao es honrado y la Vida es estimada sin que se precise mandato exterior, completamente por sí. ¡El Tao y la Vida lo son todo para los seres! El Tao engendra y luego la Vida nutre, dirige el crecimiento, cuida, termina, sostiene, cubre y protege.
El Tao es la Patria de todos los seres. Tesoro del hombre bueno y refugio del hombre no bueno. Las palabras nobles, tienen gran valor para el que las emite. La conducta recta, es un regalo para el que obra. Los hombres no buenos, son el instrumento que ayuda a los hombres buenos. El Sabio que vive en la Patria del Tao, comprende a los hombres no buenos y no los rechaza. Por eso el Tao es lo más preciado que hay en el mundo.
Tiene muy pocos habitantes la Patria del Tao. Aun cuando poseen las más fastuosas ropas de ceremonial jamás las usan. No temen a la muerte, ni la huyen. No necesitan viajar; por eso no utilizan embarcaciones ni carruajes. No combaten jamás. Por tanto desconocen la lucha, aunque tienen cotas de malla y armas poderosas. Como los antiguos Sabios, recuentan diariamente sus actos. A distancia, ven las aldeas vecinas. Oyen el canto de los gallos y el ladrido de los perros. Pero todo eso no les interesa. Conocen el secreto de la vida eterna y viven en estado de plenitud hasta el momento de su muerte, que realizan sin salir de su Patria.
El mundo tiene como Principio «La Madre de todas las Cosas» El que conoce a la Madre y, no obstante, permanece junto a sus hijos; el que conoce a los hijos y, no obstante, permanece al lado de la Madre, queda a salvo para siempre.
Cuando las cosas no se desean es cuando llegan. Cuando las cosas no se temen es cuando se alejan. Por eso el Sabio quiere conocerse a sí mismo pero no se manifiesta. Ama el Tao, pero no se exalta por el Tao. Rechaza la violencia y se afirma en la calma.
El Universo es eterno. La razón por la cual el Universo es eterno es que no vive para sí. Por eso el Sabio se coloca el último y se encuentra siempre primero. Considera su cuerpo como transitorio y su cuerpo se conserva. No vive para sí y por eso alcanza la perfección.
El bien y el mal es lo que valoramos y tememos. Y, sin embargo, lo que valoramos y tememos está solamente dentro de nosotros mismos. ¿Que quiere decir esto? Si yo recibo un bien, me consterno cuando lo recibo y me consterno cuando lo pierdo. La razón de que yo experimente consternación es que tengo una persona. Si no tuviera una persona, ¿que clase de consternación podría entonces experimentar?
Sin salir a la puerta se conoce el mundo. Sin mirar por la ventana se alcanza el Tao. Cuando más lejos va uno menos ciencia posee. Por eso el Sabio no necesita caminar y llega, sin embargo. No necesita mirar y, sin embargo, adquiere certidumbre. No necesita hacer y, sin embargo, realiza.
Medita sobre lo Inmutable. Aférrate a lo que no tiene forma. Pon tus ojos en lo que es Invisible. Trata de oír lo que es Inaudible. Hay que actuar sobre lo que no es. Hay que ordenar lo que no ha sido revuelto.
Los colores hacen que los hombres tengan ojos y no vean. Los sonidos hacen que los hombres tengan oídos y no oigan. Los sabores hacen que los hombres tengan paladar y no gusten. La acción y el deseo hacen que los hombres tengan corazón y no sientan. La ambición pone confusión en la conducta del hombre. Por eso el Sabio actúa para lo interno y no para lo externo. Aleja al Ser y toma el No-Ser.
El que cierra la boca y los ojos y no abre sus puertas se afirma en la tranquilidad y en la calma. Por el contrario, el que abre su boca y sus ojos y quiere obtener beneficios, ése en toda su vida no tendrá remedio.
Quien sabe no habla. Quien habla no sabe. El Sabio cierra la boca y los ojos, anula los sentidos y se hace impenetrable al mundo exterior, al que abre sólo su corazón. Se recoge en su mundo interior reuniendo todas las luces íntimas. Ordena sus pensamientos: desecha los superficiales y medita en las cosas profundas. Entonces, el Sabio se funde con todo. Lo que significa: fusión oculta con el Tao. Quien obtiene esta fusión no es afectado por las amistades ni por las enemistades. Ni es afectado por el frío, ni por el calor. Ni por las ganancias, ni por las pérdidas. No es afectado por la magnificencia, ni por la bajeza. Por eso es el más encumbrado sobre la Tierra y su ejemplo es beneficioso para todos los hombres.
El Sabio no considera nada como codiciable. De esta manera, su corazón se afirma en lo verdadero. Deja su mente en el vacío y su cuerpo dispuesto. Debilita sus deseos y desalienta sus ambiciones. Hace el no hacer. Así todo se pone en orden.
El hombre debe obtener en su interior el vacío. Y una vez en ese estado debe mantenerse firme en la quietud. Los seres y las cosas toman forma y surgen a la actividad, para volver nuevamente al reposo. Así cumplen un mandato. El Sabio, contempla en ellos las sucesivas mutaciones y los observa tornar a su origen. Todo Retorna a su origen. Volver al origen, significa ponerse en Reposo. Ponerse en Reposo, significa cumplir el Mandato. Cumplir el Mandato, significa Caminar hacia lo Eterno. Caminar hacia lo Eterno, significa ver en lo Invisible. El que no Camina hacia lo Eterno, vive en la confusión, el error y la desgracia. El que Camina hacia lo Eterno, es tolerante. La tolerancia conduce a poseer sentido de lo justo. El sentido de lo justo, le lleva al dominio propio. El dominio propio, le conduce a estar de acuerdo con la Ley de la Vida. Estando de acuerdo con la Ley de la Vida , está de acuerdo con el Tao. Estando de acuerdo con el Tao, alcanza la inmortalidad. Y entonces queda a salvo para toda la
Hay que ser como el agua que fluye mansa e indiferente. Todo va por sí solo. Si está el agua turbia, dejadla quieta, y ella sola, gradualmente, adquirirá transparencia. Si vuestra mente esta perturbada e inquieta, dejad actuar al tiempo, y el reposo se producirá lentamente. Una tormenta no dura una mañana. Un chubasco no dura un día. Tal es el curso del Cielo y la Tierra. Y lo que el Cielo y la Tierra no consiguen hacer durar, ¿podrá sostenerlo el hombre? Obtened el vacío y conservad vuestro reposo. Lo inmutable y Eterno penetran ahí donde no hay resistencia alguna. Todo trabaja silenciosamente. Las cosas existen y, sin embargo, no poseen. El Tao actúa sin pedir ni reclamar nada.
Querer extenderse hasta el límite es cosa que fracasa. La espada templada hasta su punto más agudo conserva poco su filo. Un salón lleno de oro y jade no se puede mantener seguro. Ostentar con orgullo riqueza y honores atrae por si solo la desgracia. Una vez realizada la obra, retirarse. He aquí el sentido del Tao.
El que aprende, diariamente aumenta. El que vive en el Tao, diariamente disminuye. El que disminuye diariamente, llega a no hacer nada. Y cuando se llega a no hacer nada, nada queda por hacer.
Proyecta lo difícil partiendo de donde aún es fácil. Realiza lo grande partiendo de donde aún es pequeño. Todo lo difícil comienza siempre fácil. Todo lo grande comienza siempre pequeño. Por eso el Sabio nunca hace nada grande y realiza lo grande, sin embargo. El árbol de ancho tronco está ya en el pequeño brote. Un gran edificio se basa en una capa de tierra. El viaje hacia lo Eterno comienza ante tus pies.
El que mucho promete, rara vez cumple su palabra. El que proyecta muchas cosas, encuentra muchos obstáculos para realizarlas.
Hay que ser flexible para conservarse intacto. Vacío para estar pleno. Dar para poseer. No desear, para realizarse. El Sabio no se justifica a sí mismo, pero llega lejos. No se enorgullece, pero se encumbra. No se le ve, pero es luminoso. No se agita, razón para que los demás no se agiten contra él. No disputa, razón por la que los demás no disputan contra él. Así se conserva intacto, alcanza la Unidad y se convierte en el ejemplo de los demás hombres. Hablar de esta manera es enseñar a los que no saben. Desde todos los tiempos, quien se conserva intacto huella el Camino.
Cuando yo sé realmente lo que quiere decir «vivir en el Tao», entonces es cuando temo la actividad.
Conozco «Tres Cosas Preciosas» Estimo y conservo las tres. La primera de ellas es el Amor. La segunda es la Austeridad. La tercera es la Humildad. Con Amor se puede ser valeroso. Con Austeridad se puede ser generoso. Con Humildad se puede progresar. Si los hombres no sientes Amor, no tienen móvil para la valentía. Si no tienen Austeridad, carecen de reservas para ser generosos. Si no son Humildes, no progresan porque no ven una meta por encima de sí. Y cuando llega la muerte, les domina el miedo, el dolor y la ignorancia.
Quien conoce el Yang que hay el él y conserva su Yin, se convierte en el Valle del mundo. Si es el Valle del mundo, vive en lo eterno y se hace puro como un niño. Quien conoce su pureza y conserva lo turbio, es ejemplo para el mundo. Si es ejemplo para el mundo vive en lo eterno y Retorna al origen. Quien es brillante por sí mismo y permanece en la oscuridad, es el Valle del mundo. Si es el Valle del mundo, vive en lo eterno y torna a la Unidad.
El Cielo y la Tierra son implacables. La Creación es para ellos «como los perros de paja destinados a los sacrificios». Por eso, el Sabio es también implacable. Porque comprende que la Creación es «como los perros de paja destinados a los sacrificios».
El que conoce lo externo es un erudito. El que se conoce a sí mismo es un Sabio. El que conquista a los demás es poderoso. El que se conquista a sí mismo, es invencible. El que no tiene deseos, todo lo posee. El que no vive para sí, domina. El que se afirma en la calma, perdura. El que vive en el Tao, alcanza la Inmortalidad
¿Puedes abarcar la Unidad sin abandonar el Tao? ¿Puedes dominar tu fuerza vital y llegar a ser como niño? ¿Puedes purificar tu contemplación oculta y llegar a la perfección? ¿Puedes amar a los hombres y gobernar el Reino sin perder tu paz interior? ¿Puedes, cuando se abren las puertas del Cielo, mantenerte en calma? ¿Puedes penetrarlo todo con tu claridad y potencia interior, renunciando al conocimiento? Engendrar y no poseer. Producir y no conservar. Dirigir y no dominar. En esto consiste el Misterio de la Vida. Quien así lo entiende comprende el Camino de lo oculto.
Los Sabios antiguos que poseían el Tao, no deseaban ilustrar al pueblo, sino mantenerlo en su sencillez original. Si el pueblo es difícil de conducir, proviene de que se le ha ilustrado. Quien intenta conducir a los seres a la Patria del Tao por la ilustración, aleja a los seres de la Patria del Tao. El Sabio conduce a la Patria del Tao enseñando el Retorno. Porque solo cuando las cosas retroceden a su origen surge el verdadero y feliz Tao.
El Tao es eterno, sin hacer, y nada queda por hacer. Cuando lo Sabios poseen el Tao dejan que los hombres lo adquieran por sí solos. Pero si al progresar se despierta en ellos el deseo, hay que ahuyentarlo, enseñando la vuelta al origen, donde las cosas no tienen Nombres. De esta manera los hombres quedan libres del deseo. Entonces viene la tranquilidad y el mundo se arregla por sí solo.
Los hombres necesitan la erudición porque no tienen la sabiduría. Los hombres necesitan la moralidad y los deberes porque no tienen amor al prójimo. Los hombres necesitan apropiarse de lo ajeno porque no desechan las ganancias. Y esto es porque los hombres se apoyan en lo que no deben. Revela el valor del Yo. Conserva la pureza. Evita el egoísmo. Suprime los deseos. Abandona la ambición, y quedarás libre de cuidados.
Cuantas más cosas haya en el mundo que no puedan hacerse, tanto más empobrecida estará la gente. Cuantos más utensilios militares existan, tanto más se arruinaran los Estados. Cuanto más cultive la gente la ilustración, tanto más inquietas y llenas de deseo estarán. Cuantas más Leyes y órdenes se promulguen, tanto más infractores habrá de ellas.
Cuando se posee el verdadero Tao, no interesan los senderos laterales. Donde la gente brilla en la Corte y los campos permanecen sin cultivar. Donde los graneros están exhaustos, pero los trajes son deslumbrantes. Donde se llevan armas relucientes, donde triunfan la ambición y el afán de riquezas, ahí reinan el desorden y la corrupción del Tao.
Lo que se ha plantado bien, arraiga profundamente. Lo que se sujeta bien, no se nos escapa. El esfuerzo generoso siempre obtendrá recompensa. Cultivada en el individuo, la Virtud será suya. Cultivada en la familia, la Virtud allegará abundancia a la familia. Cultivada en el Estado, la Virtud traerá prosperidad al Estado. Cultivada en el mundo, la Virtud será Universal.
De acuerdo con su Virtud, el individuo juzga a los demás De acuerdo con su Virtud, la familia juzga a otras familias De acuerdo con su Virtud, es Estado juzga a otros estados. De acuerdo con su Virtud, el mundo juzga al mundo. La constitución del mundo la sabrás por eso precisamente. Juzga a lo grande por lo pequeño, y a lo pequeño en escala de lo grande.
El hombre es , al nacer, blando y débil. Al morir, duro y rígido. Las plantas son, mientras viven, blandas y delicadas. Al morir, secas y quebradizas. Lo duro y rígido es compañero de la muerte. Lo blando y débil es compañero de la vida. Lo duro y rígido está abajo. Lo blando y débil, arriba.
Los mares y los grandes ríos son los reyes de todos los arroyos, porque son firmes por abajo. Así, el Sabio se coloca debajo de todos y no hace sentir su peso sobre nadie. Se mantiene bien con los inferiores y por eso es grande.
El que sabe caminar bien, no lucha. El que sabe luchar bien, no se irrita. El que sabe vencer bien, no combate. El que sabe ser fuerte, se mantiene abajo. E Tao no lucha y éste es su secreto. Quien lo comprende y lo sigue, obtiene el Tao.
El hombre grande se mantiene abajo y ayuda a realizar la Unidad. Es el yin el mundo. El Yin, por su quietud, se mantiene abajo y siempre vence sobre el Yang. Cuando el hombre grande se mantiene abajo, gana de esta manera la hombre pequeño. Cuando el hombre pequeño se coloca bajo el grande, resulta ganado el hombre grande. Así, lo que se mantiene abajo gana. Cuando el hombre grande no quiere otra cosa que unir y alimentar a los hombres, y el hombre pequeño no quiere otra cosa que participar en el servicio de los hombres, cada cual alcanza lo que quiere. Pero es preciso que el hombre grande permanezca debajo.
Lo blando y débil esta arriba. Lo fuerte y resistente, abajo. Quien comprende esto y emplea su luz interior para retornar a la claridad, ahuyenta el peligro. Esto quiere decir hallar lo Eterno.
El corazón del Sabio no es ya suyo, pues él se coloca en el lugar de todos los hombres. Para los bueno es bueno, para los no buenos es también bueno. Porque esto es vivir en Sabiduría y Virtud. El Sabio vive completamente tranquilo y ha hecho su corazón tan grande como el mundo, porque lo ha extendido sobre todos los hombres. Así, cuando los hombres solo piensan en satisfacer sus sentidos, el Sabio no se perturba, los acepta, no obstante, y los considera a todos como hijos suyos.
El odio hay que compensarlo con Amor. Si se compensa con odio, siempre queda odio sobrante. El Sabio no rechaza al culpable, ni le acusa, ni le juzga. Deja, simplemente, que el Tao actúe. Por eso, el poseedor del Tao se atiene a su deber y nada pide a los demás. El que no posee el Tao se atiene a sus derechos más que a sus deberes.
Si alguien realiza una maldad, ¿he de cogerlo y matarlo? ¿Quien se atrevería a hacer esto? Siempre hay un potencia superior que mata. Matar en sustitución de esa potencia superior, sería como manejar el hacha en lugar del leñador. El que quiera manejar el hacha en lugar del leñador, rara vez escapará sin herirse la mano.
Un buen caminante, es el que no deja huellas. Un buen orador, es el que no encuentra contradicciones. Un buen calculador, es el que no necesita instrumentos de cálculo. Una puerta bien cerrada, no es la que tiene cerrojos, sino la que no puede ser abierta. Un nudo bien atado, es el que nadie puede desatar. Para el Sabio, no hay hombres despreciable, porque siempre sabe lo que es preciso para salvar a los hombres. Ni hay situaciones despreciables, porque siempre sabe lo que es preciso para recoger una enseñanza de la situaciones. Es preciso comprender que los hombres buenos son los maestros de los no buenos, y los hombres no buenos son la materia en que estudian los buenos. ¡Verdaderamente, el Tao siempre encuentra como penetrar! Aquel que no percibe su enseñanza en todas las cosas, no ama la lección y suele perder el Camino. Pero el será enseñado por medio del sufrimiento. Esto quiere decir ver con claridad en lo invisible.
Un hombre grande, domina sin que sea advertido su dominio. Otro inferior, despierta Amor y Veneración. Otro inferior aún, produce temor. Otro inferior aún, levanta desprecio.
Quien sabe que no sabe, es lo más elevado. Y quien cree que sabe, pero no sabe, tiene enferma la mente. El que reconoce que su mente está enferma, no la tiene enferma. El Sabio reconoce que tiene enferma la mente, por eso no la tiene enferma.
El hombre verdaderamente virtuoso, no se tiene por tal. He aquí porque es verdaderamente virtuoso. El hombre de poca virtud, se cree verdaderamente virtuoso. He aquí porque es un hombre de poca virtud. Cuando el necio expone su opinión, busca que participen todos de ella Y si no participan de ella, intenta ponerla por la fuerza.
Lo que quiera aplastar, déjalo antes que se expansione. Lo que quieras debilitar, déjalo antes que se fortalezca. Lo que quieras aniquilar, déjalo antes que prospere. Al que quieras tomarle algo, dale algo antes; porque es la Ley oculta e las cosas. Sobre el dolor descansa la felicidad, pero a la felicidad la acecha la desgracia.
Las palabras que expresan la Verdad , no son agradables. Las palabras que son agradables, no expresan la Verdad. Un hombre bueno, no las discute. El que las discute, no es hombre bueno. El Sabio no conoce muchas cosas. El que conoce muchas cosas, no es Sabio. El Sabio no acumula para sí: vive para otra gente y vive la Vida plena. Da a otra gente y vive en la abundancia.
Conquistar el mundo y querer manejarlo es cosa que fracasa. El mundo es una cosa espiritual que no puede manejarse. El que la maneja, la hecha a perder. El que la quiere retener, la pierde. Las cosas que pueden prosperar, pueden, también, fracasar. Las cosas que pueden ser cálidas, pueden también ser frías. Las cosas que pueden ser fuertes, pueden, también, ser débiles. Las cosas que pueden elevarse, pueden, también caer. Por eso el Sabio evita los extremos y se mantiene en la calma.
El que vive en el verdadero Tao no utiliza las armas para sujetar al mundo; porque las obras se vuelven contra el que las realiza. Donde acampan los ejércitos crecen espinas y abrojos. Detrás de los combates viene siempre la fatiga y el hambre. Por eso el Sabio busca solo la solución de los problemas y no intenta vencer por la violencia. Porque sabe que la violencia es contraria al Tao y que quien actúe en contra del Tao se aleja de la vida eterna.
Exalta el símbolo del Tao y el mundo, si te sigue, caminará sin ser dañado. Ofrece el verdadero Tao y el que huella el Camino se parará a escucharte. ¡El verdadero y oculto Tao! Se le paladea y no es gustado. Se le mira y no puede ser visto. Se le escucha y no puede ser oído. Más se le pide y nunca cesa de dar…